Vaya, que la vida siempre nos llena de sorpresas, cosas inesperadas y de sobremanera merecen valor; claro, esa es la vida, si no fuera así, tendríamos una bola de cristal que evitara esas características.
Después de una mañana casi intelectualmente romántica, una media mañana asquerosamente carnal, una tarde rockeramente desilusionante y una tarde noche de a "gato en domingo"... la vida se vuelve a escribir. En cada letra un suspiro, en cada suspiro un gemido y en cada gemido, inevitablemente un pensamiento que no debía estar ahí, ¿hacia dónde va?
Aquello fue como escuchar una voz, un rumor en el fondo de algún lugar que sabes no eres tú, pero se confunde con tus pensamientos, donde cada susurro te habla de tus vacios, inocuidades y vidas faltantes; de tus espacios cubiertos, de tus descansos y reposos, de los caminos y de los pasos que has dado.
Sin pensar, pasas por todos los escenarios de una película creada malévolamente por el peor director y más sádico escritor (ambos viven en mi mente), de llegar a un jardín con parejas, espacios para comer, un cómico haciendo agradable la mañana, niños corriendo y fuentes danzando y piensas que el amor puede llegar, podría nacer en el coqueteo de las Estrellas… se convierte en un lugar obscuro donde no son dos, son más… donde no es el romance lo que hace vibrar y gemir, no lo es. Donde la fuente danzante se cambia por escalones oscuros, sucios y llenos de ira, soledad, venganza, depresión, enfermedad, locura y tristeza; siendo que cada paso te acerca a eso que sabes vive en ti y te aleja del mundo donde piensas que eres tú en realidad, te pierde en la pasión de los sentidos y te hace extraviar tus sueños y anhelos, por los deseos y necesidades insatisfechas. Sin embargo, dentro de eso, se abre un as de luz, en donde te habla que es tiempo de regresar, y aparece como descubrimiento del Santo Grial al no poder más, un espejismo que se presenta como todo aquello que buscas, el caballero que vive en esa hermosa Luna, blanca y llena… que promete el amor y la paz. ¿Mas será cierto? si haces caso en ese momento te irás con el espejismo o estarás siguiendo la señal verdadera de tu camino.
Entonces, decides no caminar… no andar por ahí, seguir en el Templo donde ya todo está hecho, donde no hay que esforzarse por construir, donde encuentras aquel que te aguarda sin tener que cabalgar para llegar. Sólo que en un segundo alcanzas a ver las letras, signadas en el techo que dice… Bienvenidos al Templo del Adiós… sólo eso tendrás. Para que después se convierta en un escenario decadente, sucio y mediocre donde la música viva se muere en cada nota, pierde la armonía a cada pauta pues muere para dar paso a la traslucida imagen en movimiento que inspira a los testigos a sólo olvidarse de quien enfrente toca una guitarra.
Pero como dice la canción de Mago de Öz… “Ancha es Castilla” y no te equivoques pues todos hemos caído en esos escalones y al mismo tiempo soñamos por tener algo por lo que luchar y alguien a quien defender; te engañas al pensar que el sueño se convertirá en vida, “y los sueños… sueños son”.
Por ahora debo creer que la misión es asegurarme que el Sol cuide mis noches y la Luna ilumine mis días. Seguir con mi locura por sentir, por regalar, por vivir para mí y para el otro.
Pues a qué más he venido, sólo a exponerme para seguir viviendo.